la risa es contagiosa 1 - ¿Por qué se contagia la risa?

¿Por qué se contagia la risa?

No es de extrañar que, en más de una ocasión, hayas visto u oído a alguien partirse de risa y, de forma inmediata, a ti se te ha dibujado una sonrisa en la cara. Pero si, además, esa persona está contigo y puedes oír bien cómo se ríe, al final lo más seguro es que te entre la «risa floja», esa reacción incontrolable que ocurre cuando la risa se expande y se contagia. Pero ¿por qué ocurre esto?

En el post de hoy de La Risa Floja vamos a descubrirte por qué se contagia la risa dándote algunos buenos motivos que te ayudarán a entender el origen de este divertido y fantástico fenómeno, que podrás conocer mejor en nuestros talleres de risoterapia en Barcelona. Recuerda: la risa es una beneficiosa arma que todos tenemos de forma innata, ¡aprovéchala al máximo!

El contagio de la risa

Para entender por qué la risa se contagia es importante que sepamos que dentro de nuestro cerebro tenemos una hormona que comúnmente se conoce con el nombre de «espejo», es decir, se activa de forma refleja cuando vemos que otra persona de nuestro alrededor comienza a desarrollar una actividad concreta. Así pues, estos elementos son los responsables de que la risa sea contagiosa y, por tanto, es el motivo principal de que no podamos aguantarnos la sonrisa o la carcajada cuando alguien de nuestro entorno está riéndose.

Recordemos que nuestro cerebro está preparado para desarrollar relaciones sociales y, por este motivo, es normal que haya interacción y empatía entre otras personas. La risa es uno de los elementos que más nos pueden llegar a unir a los seres humanos y, el motivo biológico, es la existencia de esta «neurona espejo».

El funcionamiento de este tipo de neurona es simple: se activan cuando alguien de nuestro alrededor realiza una acción concreta. Por este motivo, es un elemento básico para nuestra vida social ya que es gracias a ella que tenemos la capacidad de imitar y de empatizar con la gente que nos rodea. La posibilidad de ponernos «en la piel de otra persona» es, esencialmente, gracias a que en nuestro interior disponemos de este elemento.

La risoterapia, aprovechar los beneficios de la risa

Pero no olvidemos que, además del contagio entre personas, también puede darse el caso de que la risa se nos contagia en ciertos ambientes o, por lo menos, el bienestar que esta nos produce. Es por este motivo por el que nos podemos sentir más contentos y felices cuando estamos en un espacio o lugar concreto que genere estas emociones positivas. Así pues, el contagio de la risa no solo ocurriría entre diferentes personas sino que también esa sensación de relajación y positivismo se quedaría impregnada en el ambiente.

Que la risa sea contagiosa es uno de los factores imprescindibles para que una sesión de risoterapia funcione; de hecho, esta terapia se basa en la capacidad humana de empatizar y contagiarse con los actos de los demás. Recordemos que la risoterapia son sesiones en las que diferentes personas se encuentran con un objetivo claro: sacar a relucir la risa que todos tenemos dentro. Para ello se realizan diferentes actividades y ejercicios en grupo que harán que, poco a poco, las carcajadas aparezcan y que, gracias a la neurona reflejo, al final todo el grupo termine riendo de forma incontrolada.

Esta risa sincera, que sale desde tan adentro y que, por mucho que queramos, no podemos controlar es la más beneficiosa que hay porque nos ayuda a reducir el estrés, apostar por una vida más optimista, despejar la ansiedad, recargarnos de energía , además de beneficios como la relajación o ser una potente terapia antidepresión. Con la risa, además, liberamos endorfinas, la hormona que se conoce como «de la felicidad» y, por este motivo, después de cada sesión nos sentiremos llenos de bienestar y de satisfacción, tal y como ya hablamos de las endorfinas que se liberan en la risa.